Un día, y otro, pasa una semana y esa sensación me recorre el cuerpo sin abandonarme ni un segundo, busco una explicación, cierro los ojos, imagino que todo es una simple pesadilla donde soy la protagonista y caigo en un pozo sin fondo, esa sensación de caer, volar y no caer, creerte un superheroe cuando casi ni llegas a persona, las ojeras, y ese pelo revolucionado forman parte de tu rutina, el mal humor de cualquier lunes, se convierte en el de toda la semana, nunca sabre que le preocupa tanto a mi cabeza, que ni yo misma me entiendo.
Invicible.

En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber
domingo, 18 de marzo de 2012
somos puzzles incompletos
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